Por Cristina Bulacio - Para LA GACETA - Tucumán
La belleza del libro, de gran formato, con tapa entelada negra y un medallón de metal –tallado por Pallarols- incrustado en ella, anuncian una obra mayor. Y lo es. Cuenta la historia, nuestra historia, desde el tratado de paz con los indios mocovíes, firmado en 1775, hasta el año 2016. Sin embargo, no es un clásico libro de historia: desde el pasado mira al presente con diferentes perspectivas. Es una espléndida conjunción de arte y pensamiento. Contiene magníficas fotografías antiguas y recientes y cuatro dibujos realizados por Alfredo Sabat –todo un acierto– en los que se representan los presidentes más importantes de la Argentina, los gobernadores de Tucumán, los tucumanos notables y, en otro, los tucumanos por adopción. Quizás sea este libro lo más relevante editado en la Provincia en mucho tiempo. Quienes lo pensaron lo hicieron con espíritu de grandeza, con generosidad; no se escatimó esfuerzo, tal vez inspirados en los fundadores de la patria.
En la introducción, Pedro Omodeo da la tónica del libro con inteligencia y sin concesiones; propone escapar a los mezquinos provincianismos, adoptar tecnologías sustentables, abrir Tucumán al concierto de las Naciones. El tricentenario está aquí. Los artículos son fuertes, movilizadores, veraces; reinterpretan el pasado desde el Bicentenario que nos tocó vivir. Se detienen en la fundación de Tucumán, en los secretos de la arquitectura de la ciudad. Nos descubren el talento artístico que habita nuestra tierra en todos los órdenes; señala la devoción que acompañó a nuestra sociedad; el fervor patriótico con el que el pueblo se apropió de la reciente celebración del Bicentenario. Pero también marca las carencias y desigualdades sociales.
Dolor y esperanza
El libro revela con justeza las fortalezas y las debilidades de este Tucumán variado, inquieto, creativo y problemático. Somos un pueblo lleno de contradicciones; de dolor por las malas políticas, por los fracasos económicos, por los viejos desencuentros, por los enfrentamientos partidarios, por la pobreza endémica, por el cierre de los ingenios y la emigración de la masa trabajadora del interior. Dolor por la interrupción de la democracia con golpes militares que hirieron la patria e impidieron el proceso histórico de apropiación del pasado. Dolor por los fraudes electorales, por la guerrilla que lo habitó, por el futuro de grandeza que se anunciaba y no llegó. Sin embargo, al mismo tiempo, se hace un voto de confianza en un Tucumán pleno de vitalidad y capacidad de sobrevivencia. Hay una mirada esperanzada que logra hacer de este libro –más que un objeto estético– un manual de construcción del futuro de nuestra Patria. Una Patria grande, generosa, inclusiva y libre.
Se preguntan: ¿Será el Bicentenario un punto de inflexión? Lo bueno es formular preguntas y no desplegar teorías justificativas, habla de mentes abiertas a la vertiginosa realidad del mundo actual. Sugiere –sin palabras grandilocuentes– inquietud, humildad y honestidad, necesidad de darse cuenta. El pasado debe ser estudiado, comprendido, ya, ahora mismo, para poder mirar hacia adelante.
Somos todos
Hacia el final Juan Archibaldo Lanús cita Oda escrita en 1966, en la cual Borges escudriña el sentimiento de patria, esa pasión incomprensible que nos une e impide que alguien pudiera apropiarse de ella.
Nadie es la Patria, pero todos lo somos/ … Nadie es la Patria, pero todos debemos/ ser dignos del antiguo juramente/ que prestaron aquellos caballeros/ de ser lo que ignoraban, argentinos/ … Somos el porvenir de esos varones,/ la justificación de aquellos muertos;/ …Nadie es la patria pero todos lo somos. Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso.
Los autores son: Pedro Omodeo, Teresa Piossek Prebisch, Florencia Gutiérrez y Leandro Lichtmajer, Santiago Bliss, Patricia Fernández Murga, Cynthia Folquer y Lucía Santos Lepera, Elena Perilli de Colombres Gramendia, Carlos Páez de la Torre (h), Federico Lanati, María Esther Ferreyra, Raúl Torres Zucardi, Julio Marengo, Roberto Espinosa, Alberto Nicolini, Carlos Werner, María Marta Cerro, Osvaldo Meloni, Víctor Elías, Irene Benito, Álvaro Aurane, Santiago Kovadloff, Rosendo Fraga y Juan Archibaldo Lanús.
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